MUJERES INDIGENAS Y POLITICAS DE POBLACION

La siguiente declaración fue escrita por Tarcila Zea Rivera para la Conferencia Internacional de Mujeres para Cairo '94: "Salud Reproductiva y Justicia Tomando el nombre de esta Conferencia de cómo la mujer indígena está involucrada en el proceso de búsqueda de la justicia para nuestros pueblos.

Para entender la complejidad de la lucha de los pueblos y culturas indígenas en el mundo, es necesario ponerse en el lugar del otro/a. En este caso ustedes como mujeres feministas deben ponerse en nuestro lugar.

Vinimos de culturas originarias que, como en el caso de los Andes de Sudamérica, tiene 20 mil años de vida continua. Cuando en 1492 invadieron nuestras tierras y violentaron a nuestras abuelas para satisfacer sus ansias de oro y placer, dejamos de ser libres.

Tenemos tradición de ser pueblos que vivían y vivimos aún en armonía con el medio que nos rodea, con una filosofía e ideología basadas en el respeto a la Madre Tierra ya la Madre Naturaleza.

En algunas comunidades las mujeres todavía son respetadas como generadoras de vida y trasmisoras de la cultura, quienes siguen jugando un rol importantísimo en la educación de los hijos.

Con la penetración de otros patrones de vida distintos a los nuestros éstas conceptos han cambiado, trastocando valores, como es el cambio de actitud del hombre hacia la mujer.

Analizando las razones de este cambio, encontramos la respuesta en la imposición de la mentalidad colonialista y patriarcal apoyada principalmente por la religión Católica, la cual en el proceso de conquistar nuestras conciencias, creó la amenaza del pecado.

El pecado y la sumisión de la mujer al varón, repercuten en la vida sexual, cuando en el mundo indígena el sexo jamás fue tabú. En el momento del matrimonio religioso se nos dice: "tú mujer, seguirás a este hombre adonde vaya hasta que la muerte los separe." Parece que debemos soportar esta carga durante toda nuestra existencia.

Varias historiadoras han planteado que las culturas prehispánicas le dieron lugar a la mujer. Como la imagen de Mamá Ocllo y Manco Capac que salieron uno al lado de la otra para fundar el Incario. Mamá Huaco es la representación de la guerrera. También tenemos ejemplos como él de Micaela Bastidas, compañera de Tupac Amaru, Bartolina Sisa, y muchas mas que la historia oficial ha ocultado.

Cuando traemos estas imágenes a esta reunión y las comparamos con la actualidad, vemos que las mujeres indígenas somos las más afectadas en el ejercicio de nuestros derechos civiles y colectivos.

Somos conscientes que es necesario tender un puente de solidaridad y comunicación, respetando diferencias y la diversidad. Nosotras procuramos entenderlas y les pedimos que entiendan nuestro ser colectivo. Las mujeres indígenas no podemos aislar nuestra lucha del conjunto de reinvindicaciones colectivas pertenecientes a un territorio, a un idioma, a concepciones filosóficas y expresiones culturales propias. En este marco nos permitimos hacer algunas sugerencias que sirvan de reflexion:

1. - En continuidad a la apertura de las organizadoras de esta conferencia, pedimos que en futuras reuniones, por lo menos una mujer indígena de cada país sea invitada.

2. - Basadas en el respeto a la diferencia, pedimos su solidaridad, dándonos espacios para nuestra educación, formación y autoformación, pues también nosotras debemos enfrentar los retos que nos impone la realidad.

3. - Es conocido por todas Uds. que la marginación y opresión al que se ha sometido a nuestros pueblos, especialmente afecta mucho más a las mujeres, quienes no han tenido acceso a la educación, profesionalización e informacion.

4. - Recomendamos tener presente que en el trabajo cotidiano con mujeres de sectores populares, no se reproduzca el colonialismo, pues los derechos reproductivos deben ser ejercidos libremente y con claro conocimiento. Las mujeres indígenas hemos sido utilizadas en ensayos de laboratorio para probar la efectividad de los anticonceptivos, aprovechando la falta de información al respecto.

Aquí cabe comentar sobre el tipo de desarrollo que estamos buscando, pues los parámetros occidentales de desarrollo no siempre son los adecuados.

Nosotras entendemos por desarrollo: el respeto a nuestro territorio, utilización de nuestros propios recursos y potencializar nuestra capacidad productiva e intelectual para participar en la vida política, social, económica y cultural de nuestros países. Que todos podamos leer y escribir en nuestro propio idioma y también en las lenguas nacionales. Ser respetadas en nuestra integridad material y espiritual.

5. - Hemos llegado a entender que tradición y modernidad no se contraponen. La medicina tradicional se complementa con el avance de la ciencia médica occidental. Queremos que nuestras madres sepan que el cáncer uterino puede prevenirse y que la tuberculosis es curable.

El ejercicio de formas de organización tradicional, como es el trabajo colectivo (MINKA), el trabajo solidario (AYNI), y la práctica de la solidaridad entre comunidades grandes, junto con la capacidad de resistencia, nos han permitido dar respuestas concretas a la pobreza en los sectore populares. La capacidad organizativa y de trabajo en los comedores populares en el Perú, el surgimiento de barrios a través de la autoconstrucción, son muestras positivas de la tradición donde las mujeres de extracción indígena han sido un factor determinante.

6. - Es indispensable recomendar la necesidad de humanizar la profesión médica, pués las mujeres indígenas frecuentamente somos maltratadas en el tratamiento en los servicios de salud reproductiva. Vemos un aumento en la deshumanización y el mercantilismo en esta profesión.

Las mujeres indígenas con nuestra conciencia colectiva, trabajamos para ser reconocidas en nuestro derecho territorial. Queremos que nuestra religión sea reconocida. Queremos que nuestro idioma perviva en nuestros hijos. Queremos que nuestras curanderas sean reconocidas legalmente. Queremos decidir libremente donde vivir. Queremos que se haga realidad el acceso a la educación y a la información.

La realidad socio-económica nos obliga a no seguir pariendo hijos que no tienen que comer, que no encuentran trabajo, que quieran cambiar su rostro para ser aceptados. Queremos que nuestros maridos tengan trabajos dignos, y que no nos golpeen. Queremos que nuestros abuelas y abuelos tengan una vejez digna y no de mendigos. No queremos que nuestros hijos sean utilizados como carne de cañón en los diferentes conflictos armados.

Por estas razones, requerimos de todas ustedes que viven en nuestros países, que nos den su solidaridad y apoyo para que nuestros sueños se conviertan en realidad.

Río de Janeiro, 28 de enero de 1994.

TARCILA RIVERA ZEA

Quechua - Chirapaq - Perú

JOSEFA XILOJ

Consejo de Mujeres Mayas - Guatemala

LUZ ALVAREZ MARTINEZ

Organización Nacional de la Salud de la Mujer Latina

CHARON ASETOYER

Centro de Educación y Recursos de la Salud para la Mujer

Indígena

ELIANE PETIGUARA

(GRUMIN) Grupo Mujeres - Educación Indígena - Brasil